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La inactividad activa

Bronislaw Kaper, quién me inició en las artes marciales hace más de veinte años, me introdujo también a otra noción interesante…. la de no hacer nada de una manera consciente.

Bronny es cortesano, elegante y todo un caballero a la manera europea. Nacido en Polonia y educado en Varsovia y Berlín, fue campeón juvenil de sable cuando tenía dieciocho años y sigue siendo considerado uno de los mejores espadachines con sable de la costa occidental, aunque ya anda cerca de los setenta años.

Un día lo llamé por teléfono para invitarlo a almorzar.

-Lo siento- dijo Bronny-, pero hoy es mi día de no hacer nada.

Yo protesté.

-Es que almorzar es no hacer nada sino comer -le argüí.

Bronny soltó la risa.

- Si hago una cita para almorzar contigo, ni querido amigo- repuso -, debo hacer algo, y hoy es mi día de no hacer nada.

Explícate, por favor- le rogué.

-En nuestra vida moderna -me explicó- no dejamos campo para espacios vacíos, para no hacer nada. Ese concepto de No Hacer Nada, que no tiene relación con simplemente no hacer algo, es también una actividad y un ejercicio.

“Comparemos el no hacer nada con una pausa en la música- prosiguió. Esa pausa no es una ausencia de música, sino parte integrante de la composición. Si un director no mantiene una pausa en su valor completo, es como si estuviera haciendo un corte en la carne. Ya lo dijo Claudio Debussy, “La música es el espacio entre las notas”. Los maestros del buen fraseo, como los artistas marciales, son hombres que les prestan tanta atención a las pausas y a los silencios (inactividad) como a la acción misma.”

Lo que Bronny parecía querer decir era que una pausa significativa le permitía a uno evaluar dónde se encontraba. La siguente vez que vi a Bruce Lee., le referí mi conversación con Bronny.

Bruce echó a reír y dijo:

-Está en lo cierto, ¿sabes? La pausa, a la mitad de la acción, es también uno de mis secretos. Muchos artistas marciales atacan con la fuerza de un huracán, sin detenerse a observar cuál es el efecto de su ataque sobre el oponente. Cuando yo ataco, trato siempre de hacer una pausa- una acción detenida- para estudiar a mi oponente y sus reacciones antes de volver a entrar en acción. Yo incluyo pausa y silencio junto con la actividad, dándome así tiempo para sentir mis propios procesos internos así como los de mi oponente.

Años más tarde, mucho despueés de que Bruce se fue a Hong Kong a hacer películas, comprendí finalmente cuán importante era esa “acción detenida” para su arte. La mayoría de los artistas marciales emplean un patrón fijo de técnicas una y otra vez. pero Bruce Lee nunca se encerró en una rutina. Él, en cierto sentido, llevaba constantemente un registro del impacto medioambiental de su propia actividad… haciendo una pausa para evaluar, ajustar y corregir de acuerdo con las exigencias de la situación. Él nunca permitió que fuera el oponente el que dictara sus acciones. En vez de eso, él forzaba al oponente a reccionar de acuerdo con él, haciendo pausas frecuentes para reagrupar y reformar su enfoque.

Recientemente encontré una manera de hacer encajar esea ídea abstracta de la “acción detenida” en mí propia vida.  Durante un tiempo permití que fuera mi programa de trabajo el que gobernara mi vida. Luego, un día, me sentí abrumado por la presión y me di cuenta de que había cierto paralelo con mis experiencias en la estera de combate cuando me las tenía que ver con un oponente irresistible. En esas ocasiones, recordaba las palabras de Bruce y hacia una pausa para reagrupar mis propios medios y luego intentaba tomar la inciativa ¿Por qué no habría de dar resultado ese método con mi problema actual?

A pesar de todas la presiones, decidí tomar un día libre, hacer una pausa durante la cual aceptaría no hacer nada y estudiar la situación. Dicha pausa obró maravillas en mi caso. Pude evaluar el predicamento en que me encontraba, decidí qué curso de acción emprender y me dije a mí mismo que tomaría la inciativa para determinar el programa de mi propia vida.

Había descubierto que el no hacer nada a veces puede ser algo más importante que hacer algo.

del Libro “El zen en las artes marciales”