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Aprendí

Que cuando mi cuarto quedaba del modo que yo quería, mi mamá me mandaba a ordenarlo.

Que los grandes problemas siempre empiezan siendo pequeños.

Que el diploma obtenido no era la meta soñada.

Que la verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.

Que si no tengo ningún fracaso, es porque no estoy corriendo los suficientes riesgos.

Que no es porque las cosas sean difíciles que no me atrevo; sino porque no me atrevo es que me parecen difíciles.

Que puedo alegrarle a alguien el día con solo enviarle un mensaje.

Que no puedo cambiar lo que pasó, pero puedo dejarlo atrás.

Que la mayoría de las cosas por las cuales me he preocupado nunca sucedieron.

Que si me siento solo es porque construí muros en lugar de puentes.

Que no me va a pasar nada si me quedo encerrado en mi casa, ni en mi habitación. Necesito salir a jugar en la cancha de la vida.

Que si quiero ser feliz por un instante, puedo vengarme. Pero si quiero ser feliz para siempre necesito aprender a perdonar.

Que sino comprendo una mirada, tampoco comprenderé una larga explicación.

Que al decir algo, necesito cuidar que mis palabras no sean peores que mi silencio.

Que para alcanzar algo que nunca he tenido, tendré que hacer algo que nunca hice.

Que cuando el Universo me quita algo de lo que estoy agarrado, no me está castigando, sino simplemente abriendo mis manos para recibir algo mejor.

Que la vejez no es cuestión de años sino un estado de ánimo.

Que todavía tengo mucho para aprender.