header image

Palabras

Un joven enloquecido de amor,

fue a llamar a la casa de su amada.

Tras la puerta, ella preguntó: ¿Quién anda ahí?

Respondió él: ¡Soy yo!

A lo que la amada replicó: ¡No hay lugar para tí y para mí, bajo el mismo techo. ¡Vete!

Marchóse el enamorado a meditar al desierto, y pasaron unos años, volvió a llamar a la puerta de la muchacha.

La voz de su amada preguntó: ¿Quién anda ahí?

Respondió él: ¡Soy tu misma!

Y la puerta se abrió…

Autor: Ibn Arabi