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Regalos

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En Oriente se recompensa a los portadores de regalos y buenas nuevas. Esta costumbre se considera muy importante y nunca se la viola.

El Mulá Nasrudín había hecho un largo viaje por la región del Kurdistán, se había encontrado con monarcas amigos de su rey que le habían dado regalos para que se los llevasen..

El Mulá Nasrudín traía buenas noticias para el rey y, aunque por tradición cualquier súbdito tenía el derecho a un acceso inmediato a la corte, solo después de grandes dificultades, el Mulá logró una audiencia.

El monarca quedó satisfecho por todo lo que le contaba Nasrudín y cuando concluyó su relato dijo:

-Quiero que elijas tu propia recompensa.

-¡Cincuenta latigazos! Eso es lo que quiero -pidió el Mulá.

-¿Estás seguro que quieres esa recompensa? -murmuró asombrado el rey.

-¡Cincuenta latigazos! -insistió.   El verdugo comenzó a descargar golpes sobre las espaldas de Nasrudín, pero cuando llegó a veinticinco, el Mulá exclamó ¡Basta! .

-¿Qué quieres ahora? -volvió a preguntar el monarca.

. -Majestad, quiero que traigan a mi socio para que reciba la otra mitad de la recompensa.

. -No entiendo nada, ¿quién?

. -Vuestro chambelán, majestad, que no me hubiera permitido verlo a usted a menos que jurara darle exactamente la mitad de lo que recibiera como recompensa por traerle mis buenas noticias.

 

El Mulá Nasrudín (el maestro) es un personaje de origen incierto que ilustra las enseñanzas sufíes. Se supone que apareció durante el Medioevo en Medio Oriente.